Piedras Blancas y Arví: la arqueología sobre Medellín
Casi todo el mundo sube en Metrocable al Parque Arví por el bosque. El parque queda dentro de algo más grande: un Área Arqueológica Protegida de orden nacional de 3.200,9 hectáreas, más 3.693,7 hectáreas de área de influencia, declarada en 2019 en jurisdicción de Medellín y Guarne (Resolución ICANH 24 de 2019). Ahí hay caminos de piedra, 1.300 campos amurallados, salados trabajados antes de la llegada de los españoles y minas coloniales de oro.
El plan de manejo habla de «un intenso proceso de ocupación a lo largo de por lo menos 5000 años» (Plan de Manejo Arqueológico, p. 4 del PDF). Lo que no se ha resuelto es quién construyó los caminos que la gente sube a caminar. Esta guía recoge lo que dicen las fuentes, incluso donde se contradicen.
Las cifras
| Dato | Valor | Fuente |
|---|---|---|
| Primera declaratoria nacional | Resolución 797 del 31 de julio de 1998 (Ministerio de Cultura) | Plan de Manejo, p. 13 del PDF |
| Área declarada en 1998 | 1.537 ha (el plan da en otra parte unos 16 km²) | Res. ICANH 24/2019 |
| Área Arqueológica Protegida | Resolución 24 del 14 de febrero de 2019 (ICANH) | Res. ICANH 24/2019 |
| Área protegida / de influencia | 3.200,9 ha / 3.693,7 ha (6.894,6 ha en total) | Res. ICANH 24/2019 |
| Campos circundados cartografiados | 1.300 | Plan de Manejo, p. 17 del PDF |
| Canales cartografiados | aproximadamente 45.123 m en 1.042 segmentos, más 89.041 m de canales con muro en 704 segmentos | Plan de Manejo, p. 22 del PDF, tabla 3 |
| Altura | 2.340–2.680 msnm | Plan de Manejo, p. 10 del PDF |
| Apertura del Parque Arví | Febrero de 2010 | Metro de Medellín |
| Línea L del Metrocable | 4,6 km, 15 minutos; en operación desde el 9 de febrero de 2010 | Metro de Medellín |
¿Dónde queda Piedras Blancas?
La cuenca alta de la quebrada Piedras Blancas está «a aproximadamente 20 km al oriente de la ciudad de Medellín», entre los 2.340 y 2.680 msnm (Plan de Manejo, p. 10 del PDF). Queda en Santa Elena, «uno de los cinco corregimientos que conforman el área rural del Municipio de Medellín», que es corregimiento desde 1987 por el Acuerdo 54 del Concejo y tiene 7.412,83 hectáreas (Alcaldía de Medellín). La vereda Piedras Blancas es «la más extensa del corregimiento y de Medellín con 2.223,67 hectáreas, que representan el 30% del área total del corregimiento» (Alcaldía de Medellín, Raíces): es el mismo dato municipal de arriba, publicado en otra página de la ciudad, así que cuenta como una sola fuente.
En Santa Elena también viven los silleteros (ver nuestra historia documentada de los silleteros).
El plan de manejo habla de «la importancia geoestratégica de la zona» y documenta acciones institucionales en 1874, 1918, 1947–1952 y 1970 (Plan de Manejo, p. 7 del PDF). La represa de Piedras Blancas, construida entre 1948 y 1952 y «la primera represa de tierra en el departamento de Antioquia», queda en jurisdicción del municipio de Guarne (Alcaldía de Medellín).
La Zona Forestal Protectora del Río Nare se reservó en 1970. En 2010 se redelimitó a 8.829 hectáreas, menos de los 118,25 km² (11.825 ha) reservados en 1970, y uno de sus objetivos es «contribuir a la conservación de la zona de patrimonio arqueológico de la Nación» (Resolución 1510 de 2010).
¿Qué encontraron los arqueólogos?
Casi todo lo que se sabe del sitio sale de un solo documento —el plan de manejo de 2018— y buena parte de él, del trabajo de campo de sus propios autores. Lo que el plan reporta es un paisaje trabajado, no una ciudad en ruinas: «caminos, acequias, quebradas canalizadas, diversos tipos de estructuras en piedra, … campos de cultivo, plataformas, basureros, abundante cerámica y salados» (Plan de Manejo, p. 5 del PDF).
Casi toda la cartografía viene del diagnóstico de 2014: «recorridos sistemáticos durante 70 días cubriendo un área aproximada de 2.724 hectáreas, registrando evidencias arqueológicas mediante la toma de 2.433 puntos con GPS». Fue una fase de diagnóstico, en la que «no se realizaron pozos de sondeo, descombramientos, ni recolección» de materiales (ídem, p. 5 del PDF). Las excavaciones que se citan más abajo son de otros proyectos.
Campos circundados
Lo más abundante son los campos circundados, «espacios claramente delimitados por muros de tierra y piedra». La gente de la zona todavía los trabaja y los llama huertas. Hay 1.300 cartografiados. Su densidad y la datación absoluta de ocho campos «permitieron proponer la hipótesis de que el inicio de su construcción podría remontarse a 2.900 años antes del presente» (Plan de Manejo, p. 17 del PDF). El plan la presenta como hipótesis, y así debería citarse: ocho campos datados de 1.300 es una muestra por debajo del uno por ciento. Todas las fechas del plan van en años radiocarbónicos sin calibrar, sin el material ni el contexto estratigráfico que permitirían juzgar qué data cada una.
Los salados
Los salados, que en la zona también llaman «Ojos de Aguasal» (Alcaldía de Medellín), son «un recurso evidentemente explotado en tiempos prehispánicos y que es comparativamente excepcional en el valle del Aburrá». El plan registra «cinco salados con evidencias de manejo prehispánico» en la vertiente noroccidental, entre las quebradas Piedras Blancas y Gurupera, y en total cartografía siete (Plan de Manejo, pp. 5, 17 y 22 del PDF).
Un estudio de 2017 encontró que un lugar de habitación cercano a las fuentes salinas, «ocupado durante 180 años desde comienzos del siglo xvi d. C. se distingue por la orfebrería y la producción de sal». Su autor sospecha de «los cuencos poco profundos, de bocas anchas y bordes biselados»: es posible que sirvieran para la evaporación de aguasal (Obregón-Cardona 2017, Boletín de Antropología). El mismo estudio describe a Piedras Blancas en el Período Tardío como «un asentamiento disperso en el que no existen poblados».
El Tiestero
En la parte central de la vereda Mazo hay «abundante cerámica visible en superficie en un único estrato rastreado por más de 100 hectáreas». Dentro de esa dispersión hay un depósito denso de unos 3.000 m² que los arqueólogos llaman basurero y los habitantes «El Tiestero» (Plan de Manejo, pp. 17 y 76 del PDF).
El plan da dos fechas: 1430 ± 60 AP (código de laboratorio Beta 67470) «para el inicio del depósito» y 1540 ± 60 AP (Beta 67471) «para su posible abandono». Tal como están impresas van al revés —1540 AP es la más antigua— y el plan no lo explica. «AP» son años radiocarbónicos sin calibrar, contados desde 1950. La mayor parte de la cerámica es del estilo Marrón Inciso, con «más de una docena de fechas absolutas» que remiten al período Quimbaya Clásico (ídem, p. 13 del PDF).
Los aterrazamientos de Matasanos
En Matasanos hay siete aterrazamientos «delimitados con cortes recubiertos con piedra a manera de muros de contención». Al lado hay una estructura circular de unos 2,50 m de alto por 3 m de diámetro en su cima plana, que el plan llama una posible «torre o atalaya» (Plan de Manejo, p. 19 del PDF).
Las minas coloniales
No todo es prehispánico. El diagnóstico delimitó cuatro grandes espacios «masivamente alterados y excavados hasta remover varios metros de material parental», que los autores consideran «evidentemente alterados por acción de la minería colonial» y que «podrían corresponder a minas propiamente dichas» (Plan de Manejo, p. 21 del PDF). Los socavones son lo que los pobladores llaman «cuevas de indios» (ídem, p. 22 del PDF).
Uno se excavó. El plan lo archiva como El Rosario; los excavadores llaman al contexto El Molino, en el pequeño valle donde se juntan las quebradas El Rosario, El Molino y El Oro. Era «un espacio de vivienda construido a principios del siglo XVII, vinculado con la minería de aluvión asociada a las elites de la ciudad de Santa Fe de Antioquia», fechado en 340 ± 60 AP. (El plan ubica su propio El Rosario en otra confluencia —las quebradas Oro, Perico y Ruiz— y no dice si son el mismo lugar.) «Hacia la segunda mitad del siglo XIX, el contexto fue reocupado por pequeños mineros vinculados con la explotación de los yacimientos auríferos de veta» (Obregón, Gómez y Cardona 2005).
Una fecha que hay que leer con cuidado
7150 ± 230 AP (Beta 172858) es la fecha más antigua que reporta el plan y es fácil leerla como prueba de un asentamiento de 7.000 años. Salió de El Rosario, donde «la conclusión es que se trata de construcciones post hispánicas (coloniales y republicanas)» (Plan de Manejo, p. 16 del PDF).
¿Quién construyó los caminos de piedra?
Lo dice un documento, y vale la pena saber cuál. El plan registra que estos caminos fueron «descritos y presentados por Vélez y Botero (1997) y Botero y Vélez (1997) como de origen prehispánico y que Correa (2000) afirma son de origen republicano», y concluye: «Evidentemente la polémica no ha sido resuelta» (Plan de Manejo, p. 20 del PDF).
La investigadora responsable del plan es Sofía Botero Páez, una de las dos partes de esa discusión, y aun así deja la pregunta abierta, lo cual la honra. Pero el otro lado es difícil de revisar: la bibliografía del plan da el trabajo de Correa como un informe final de investigación, sin publicar, hecho para Corantioquia sobre la cuenca media de la quebrada Santa Elena —un tramo vecino, no este—. No encontramos copia de ese informe ni ningún otro trabajo que lo cite. El plan sí cita con aprobación otro trabajo de Correa —una clasificación de la red de caminos del borde del altiplano hecha para el Parque Regional Arví en 2000—, pero no como fuente de la tesis republicana. La «polémica» le llega al lector a través del resumen de una de las partes.
Datar un camino en términos absolutos es difícil (Plan de Manejo, p. 20 del PDF), así que la discusión se da por vía indirecta:
- El camino está hecho para caminantes. Botero Páez sostiene que el peldañeado es «completamente inadecuado a las necesidades y características de mulas y caballos» y que «impide irremediablemente el uso de la rueda». Su artículo de 2006 trata los caminos colombianos en general, no estos en particular, y plantea que solo la arqueología sistemática puede resolverlo (Botero Páez 2006).
- Alguien organizó la mano de obra. Obregón-Cardona propone «como hipótesis que los prestigiosos líderes locales durante el Período Tardío tuvieron la capacidad para movilizar la fuerza de trabajo con la cual se construyó el empedrado de los caminos». Ese artículo trata el empedrado como prehispánico, y a la vez fecha la mano de obra que lo construyó entre los siglos XII y XVII —una ventana que entra en el período colonial—: la fuente arbitrada más reciente no considera abierta la pregunta (Obregón-Cardona 2017).
- La declaratoria de 1998 es cuidadosa. Habla de «una amplia red de caminos entre los valles del Cauca y Magdalena, utilizados por los españoles en sus viajes de conquista y colonización» (Resolución 797 de 1998, Ministerio de Cultura). Dice utilizados, no construidos. Citamos la resolución misma, no la copia que trae el plan.
- La Alcaldía reparte el crédito. Lo describe como «un camino de piedra hincada, el cual demuestra la habilidad de los indígenas y colonos para romper las barreras de las montañas». Por ahí pasaron después «las recuas de mulas con mercancía» hacia el Valle de San Nicolás y, a través de él, al Magdalena Medio (Alcaldía de Medellín).
El POT define un camino antiguo por sus «elementos formales de construcción»: muros laterales, banca definida, superficies preparadas, muros de contención, peldaños y sistema de drenaje (Acuerdo 48 de 2014, art. 136). Las páginas del parque describen el Camino de la Cuesta como un recorrido «sobre un camino prehispánico» (Parque Arví): una de las dos posturas, dada por hecha.
¿Cieza de León caminó el «Camino de Cieza»?
Ninguna fuente que leímos lo pone ahí. El nombre está en la declaratoria misma de 1998, que lista «Laguna Camino de Cieza Matasanos» entre los sitios (Resolución 797 de 1998), y en la lista nacional de BIC (Ministerio de Cultura, fila 81), y ni siquiera hay acuerdo sobre cuál camino es: una página patrimonial del municipio habla del «camino prehispánico de la Cuesta o de Cieza» (Raíces), mientras que el POT lista «Camino de La Cuesta» y «Camino de Cieza» como dos entradas distintas (Acuerdo 48 de 2014, Anexo 4).
Las crónicas dicen menos de lo que cuenta la leyenda:
- Cieza escribe que la entrada al valle de Aburrá la «descubrimos con el capitán Jorge Robledo». Del camino solo dice: «Adelante se vio un camino antiguo muy grande» —en pasiva y sin nombrar el lugar— y reconoce que de los pueblos del oriente «sabemos que las hay más por fama que por haberlo visto» (Cieza de León, La crónica del Perú, cap. XVII).
- La frase de los caminos «más anchos que los del Cuzco» no es de Cieza. Es de Juan Bautista Sardela, escribano de Robledo, que cuenta que el capitán «halló muy grandes edificios antiguos destruidos é los caminos de peña tajada, hechos á mano, más anchos que los del Cuzco», Sardela sitúa esto en una salida fuera del valle de Aburrá en busca de Arví, no en los caminos de Santa Elena, y añade que «no se atrevió á seguir aquellos caminos porque quien los había fecho debía ser mucha posibilidad de gente» (Sardela, Relación, p. 407 impresa). Revisamos toda la crónica de Cieza: no compara estos caminos con el Cuzco en ninguna parte.
- Sardela también cuenta cómo nombraron el valle: «Esta Provincia se llama en nombre de indios Avurrá, y le pusimos por nombre el Valle de San Bartolomé; aquí estuvimos quince días» (ídem, p. 406 impresa). Avurrá es la grafía impresa de lo que hoy se escribe Aburrá.
¿De dónde sale el nombre «Arví»?
De un rumor que nunca se confirmó. Cieza escribe que «afirman que hay una grande provincia y valle que dicen llamarse Arbi, muy poblada y rica. No se ha descubierto ni sabemos más desta fama». Ese pasaje está en el capítulo XXII, sobre la provincia de Pícara, en la región del Cauca, no sobre el valle de Aburrá (Cieza de León, La crónica del Perú). La reseña histórica del parque coincide en que «no se ha encontrado un sitio que lleve ese nombre», y dice que el nombre queda «como recuerdo de esta búsqueda infructuosa de un mítico tesoro» (Parque Arví).
¿Cómo está protegido el sitio?
Cuatro pasos en veintiún años:
- 1998: el Ministerio de Cultura declaró la cuenca alta de Piedras Blancas Bien de Interés Cultural (BIC) del ámbito nacional: 1.537 ha en cuatro polígonos que la ley considera Áreas Arqueológicas Protegidas (Res. ICANH 24/2019; Plan de Manejo, p. 12 del PDF). Los sitios, dice, «constituyen un valioso soporte científico para determinar la evolución de los primeros pobladores del oriente antioqueño».
- 2013: un estudio de la Universidad de Antioquia identificó «campos de cultivo, caminos, muros, acequias y canales de carácter arqueológico en una amplia zona de dispersión de cerca de 6.000 ha» (Res. ICANH 24/2019).
- 2018: la Alcaldía de Medellín y EPM enviaron al ICANH el Plan de Manejo Arqueológico (ídem).
- 2019: el ICANH declaró el Área Arqueológica Protegida ampliada y aprobó el plan, entre otras razones por la «afectación al patrimonio en el Cerro Pan de Azúcar … como producto del poblamiento masivo irregular» (ídem).
Dos reglas de la resolución les llegan a los visitantes. Las visitas guiadas a los sitios arqueológicos son «con grupos de máximo 25 personas en cada visita», en las zonas 1 y 2. Y está prohibido «realizar intervenciones en un área de tres metros alrededor» de los vestigios: es una restricción a obras e intervenciones, no al paso de quien camina (Res. ICANH 24/2019, arts. tercero y quinto).
El plan señala a La Laguna (Laguna de Guarne), por el turismo masivo, como el sitio «más intensamente intervenido y por lo tanto en mayor riesgo de ser irremediablemente desnaturalizado y contaminado» (Plan de Manejo, p. 19 del PDF).
¿Cómo visitar el Parque Arví?
Entrar al parque no cuesta. Como dice el propio parque, «en el Parque Arví solo pagas por los servicios que elijas disfrutar», como el senderismo guiado y autoguiado (Parque Arví, tarifas).
Para llegar en cable:
- Tome el Metro hasta la estación Acevedo, en el norte de la ciudad (Parque Arví).
- Haga transferencia a la Línea K del cable y suba hasta Santo Domingo (Parque Arví).
- Haga transbordo a la Línea L (Cable Arví), que tiene tarifa aparte (Parque Arví).
La Línea L recorre 4,6 km en 15 minutos (Metro de Medellín).
¿Qué día cierra? El parque cierra los martes (Parque Arví). Con el cable hay menos claridad, y las propias páginas del Metro no coinciden: la versión en español solo dice que la Línea L «no presta servicio el primer día hábil de la semana», sin nombrar el día; la versión en inglés omite esa nota y deja el horario sin traducir: imprime «Lunes a viernes» donde la página en español dice «Martes a viernes», es decir, le dice a un lector en inglés que la línea opera los lunes. El parque, por su parte, dice que el cable opera los mismos días que el parque. Confirme los dos antes de ir.
Horario. La página de visitas, la de cómo llegar y el pie de página del parque dicen de 9:30 a. m. a 5:30 p. m., de miércoles a lunes. Solo las preguntas frecuentes, actualizadas por última vez en 2023, dicen 4:30 p. m. (Parque Arví; preguntas frecuentes).
Tarifas de senderismo guiado o autoguiado, por persona:
| Visitante | Tarifa | Fuente |
|---|---|---|
| Extranjeros | $30.000 | página de tarifas |
| Nacionales | $20.000 | página de tarifas |
| Beneficiarios Sisbén IV (Área Metropolitana) | $10.000 | página de tarifas |
| Residentes locales, estratos 1–3 | $10.000, o $7.000 lunes, miércoles y jueves | preguntas frecuentes |
| Menores de 5 años | No pagan | página de tarifas |
Tarifas de la página del parque, actualizada el 25 de julio de 2025 y revisadas por nosotros en septiembre de 2026; la página de tarifas y las preguntas frecuentes no coinciden, así que damos las dos (Parque Arví). Los recorridos salen del Centro de Interpretación de El Tambo, en la plazoleta de llegada del cable, «desde las 9:30 a.m., cada 30 minutos, aproximadamente hasta las 4:00 p.m.», y duran «entre 1 hora y 4 horas» (Parque Arví).
Qué recorrer:
- Sendero Arqueológico — 2,49 km, unas 2 horas, dificultad baja. Muestra «caminos, cercas, campos circundantes, estructuras en la pared, evidencia de minería de vetas» (Parque Arví).
- Recorrido Ancestral — 4,7 km, unas 2 horas, dificultad media (2/medio). Va por «el ramal norte del Camino de la Cuesta, uno de los caminos ancestrales mejor preservados dentro del Parque» (Parque Arví).
- Chorro Clarín — «espacio abierto de libre acceso», a 30 minutos a pie por la vía principal desde la estación Arví (Parque Arví).
- Los hallazgos — una excavación de 100 m² en 2020 recuperó «más de 4.000 restos de actividad humana», que el parque fecha entre 2.500 y 500 años de antigüedad. Hay una muestra en el Centro Ambiental y Cultural José Ignacio Vélez Escobar (Parque Arví).
No se meta al agua. Está prohibido entrar a las fuentes de agua del parque. La quebrada El Salado, en Chorro Clarín, «desemboca en el embalse de Piedras Blancas que surte de agua» a parte de la ciudad (Parque Arví).
La subida en cable vale por sí sola: ver nuestra guía del Metrocable.
¿De qué cifras desconfiar?
«El Parque Arví tiene 16.000 hectáreas». Lo dicen las dos Wikipedias, y conviene leerlo como una confusión de límites más que como un error simple: la misma frase da 1.760 hectáreas de bosque —a una hectárea de la cifra del propio parque, que dice 1.761 en una página y 1.760 en sus preguntas frecuentes— y describe un área que abarca varios municipios. Ninguna fuente oficial que leímos da 16.000 para nada. Lo que sí dan: el plan de manejo le asigna al parque 2.555 hectáreas según una resolución de 2009 (Plan de Manejo, p. 7 del PDF); el parque habla de 1.761 hectáreas de bosque (Parque Arví); el área arqueológica protegida son 3.200,9 ha; la zona forestal, 8.829 ha. Cuatro límites, cuatro cifras: quien cite una debería decir cuál.
«Aquí hay gente desde hace 4.000 años», «5.000» o «7.000». El anuncio del parque de 2020 llama innegable la presencia humana «desde hace aproximadamente 4.000 años», y en la misma nota advierte que había que seguir analizando «antes de poder arrojar conclusiones certeras»; los restos que esa excavación recuperó están fechados entre 2.500 y 500 años (Parque Arví). El plan de manejo dice «por lo menos 5.000» (p. 4 del PDF). Ninguna respalda los 7.000: la única fecha tan antigua salió de un sitio que los investigadores concluyeron que es posterior a la llegada de los españoles.
«El Camino de Cieza es prehispánico y Cieza lo recorrió». Su origen sigue oficialmente sin resolver, la crónica de Cieza no lo pone en ningún camino, y el nombre remite a caminos distintos según el documento oficial que se consulte: todo eso queda documentado, con fuentes, en las secciones anteriores.
Para la mitad escrita de esa historia, ver nuestra guía de El Carnero de Medellín, la primera crónica de la ciudad.
Una nota sobre esta guía
Cada dato sale de una fuente que leímos directamente; las citas conservan la redacción original. Cuando las fuentes no coinciden, damos las dos lecturas en vez de escoger una en silencio. Las páginas del Plan de Manejo son páginas del PDF, que van una adelante del folio impreso.
Algunos estudios en los que se apoya el plan no los pudimos consultar porque no están en línea: Botero y Vélez (1997), Botero (1999) e Inés Correa (2000). Lo que decimos de ellos es lo que el plan dice que sostienen. Las tarifas y los horarios cambian; por eso indicamos la fecha de la página de donde sale cada dato.
Referencias:
-
Botero Páez, S. (investigadora responsable). Plan Integral de Manejo Arqueológico Parque Regional Ecoturístico Arví para el Área Arqueológica Protegida de Piedras Blancas. Alcaldía de Medellín, EPM, Universidad de Antioquia, Corporación Parque Arví (agosto de 2018). ICANH
-
Resolución 24 de 2019 — «Por la cual se declara un Área Arqueológica Protegida de orden nacional en el departamento de Antioquia». Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Diario Oficial 50.887. Ministerio de Cultura, normograma
-
«Lista de bienes declarados Bien de Interés Cultural del ámbito nacional». Ministerio de Cultura (octubre de 2025), fila 81. Mincultura
-
Acuerdo 48 de 2014 — Plan de Ordenamiento Territorial de Medellín, arts. 136, 139 y Anexo 4. Concejo de Medellín. Alcaldía de Medellín, normograma
-
Resolución 1510 de 2010 — redelimitación de la Zona Forestal Protectora del Río Nare. Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. Cornare
-
Botero Páez, S. (2006). «Elementos para leer un palimpsesto: indígenas, caminos, piedras, mulas y caballos en Colombia». Boletín de Antropología 20(37): 265–287. Redalyc
-
Obregón Cardona, M., Gómez Londoño, L. I. y Cardona Velásquez, L. C. (2005). «Mineros ricos y mineros pobres. Tecnología y cultura material de un contexto minero entre los siglos XVII y XIX en la cuenca alta de la quebrada Piedras Blancas (Antioquia)». Boletín de Antropología 19(36): 11–32. Redalyc
-
Obregón-Cardona, M. (2017). «Lugares de habitación prehispánicos en el Valle de Aburrá: grupos domésticos, prácticas y diferencias sociales». Boletín de Antropología 32(54): 192–223. Redalyc
-
Cieza de León, P. de (1553). La crónica del Perú. Madrid: Calpe, edición de 1922, caps. XVII y XXII. Internet Archive
-
Sardela, J. B. (c. 1541). «Relación del descubrimiento de las provincias de Antioquia por Jorge Robledo», pp. 406–408 impresas. Repositorio Universidad Nacional de Colombia
-
«Corregimiento Santa Elena». Alcaldía de Medellín. Alcaldía de Medellín
-
«Territorios: Piedras Blancas». Raíces — Cultura Silletera, Alcaldía de Medellín. Patrimonio Medellín
-
«Línea L: cable turístico Arví». Metro de Medellín. Metro de Medellín
-
«Parque Arví, 10 años trabajando por la sostenibilidad». Metro de Medellín. Metro de Medellín
-
«Hallazgos arqueológicos hacen del Parque Arví un invaluable patrimonio histórico y cultural». Corporación Parque Arví (2020). Parque Arví
-
Caicedo, L. J. «Reseña histórica Arví». Corporación Parque Arví (2021). Parque Arví
-
Páginas de visita del Parque Arví: tarifas, ¿Qué es?, preguntas frecuentes, ¿Cuándo visitar?, ¿Cómo llegar?, Camino de la Cuesta, Ancestral, Arqueológico, Chorro Clarín